Eva Millet

Eva Millet Malagarriga (Barcelona, 1968) es periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la UAB. Ha trabajado en Londres para el diario The Guardian y la BBC radio, medio del cual fue corresponsal en México a finales de la década de 1990. Es colaboradora habitual del Magazine de La Vanguardia y de otros suplementos de este diario, así como del grupo RBA y de revistas como “Historia y vida”. En 2002, a raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, empezó a publicar sobre temas de educación y parenting. En 2014 puso en marcha un blog, www.educa2.infoun espacio que busca ser una  ventana a inquietudes, aportaciones y noticias que ayuden a las familias a educar a sus hijos. “Hiperpaternidad, del modelo mueble al modelo altar”, ya por su tercera edición, ha popularizado el término “hiperpaternidad” en nuestro país.

Libro: “Hiperpaternidad, del modelo mueble al modelo altar”

«Los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero a veces el instinto de protección es tan intenso que acarrea consecuencias negativas. La nueva hiperpaternidad ve a los hijos como seres intocables, que tienen más miedos que nunca» Eva Millet.

En el siglo XXI, las familias han evolucionado hasta el punto de que los hijos se han convertido en el centro de  las mismas, dispuestos a «darles todo» y conseguir unos hijos perfectos. También ha cambiado la crianza: si antes a los niños se les dejaba más a su aire y se les hacía más bien poco caso (incluso, si se ponían pesaditos, en ocasiones se optaba por ignorarlos, “como si fueran muebles”), hoy la crianza optapor la veneración, colocándolos en un altar. Así, en un par de generaciones hemos pasado del modelo  «mueble» al modelo «altar».

Alrededor de estos hijos perfectos orbitan los  “hiperpadres” o “padreshelicóptero” que ejercen una crianza basada en estar siempre encima de los hijos, anticipándose a sus deseos y resolviéndoles todos sus problemas. Un cóctel con ingredientes como la estimulación precoz, las agendas repletas, la tolerancia cero a la frustración y los enfrentamientos con los maestros o entrenadores que osen cuestionar las maravillas del niño o la niña.

La “hiperpaternidad” es un modelo de crianza originado en Estados Unidos, basado en una incansable supervisión por parte de los padres sobre sus hijos, que se ha importado con éxito a Europa, donde los niños y sus logros se han convertido en un nuevo símbolo de estatus entre las clases medias y altas. Debido a esta presión social y a la inacabable oferta en actividades extraescolares, la infancia se está convirtiéndose en una especie de training-camp. Este entrenamiento implica un constante ir y venir y en agendas repletas, sin huecos en blanco para la actividad más fundamental en la infancia: JUGAR.

Aunque ejercida con la mejor intención, la hiperpaternidad está provocando una sobreprotección a los hijos  con modelos ya conocidos como los padres helicóptero (que sobrevuelan sin tregua las vidas de sus retoños, pendientes de todos sus deseos y necesidades) y de los padres apisonadora (quienes allanan sus caminos para que no se topen con dificultades) se les ha añadido la de los padres guardaespaldas, progenitores extremadamente susceptibles ante cualquier crítica sobre sus hijos o a que se les toque. Todo esto tiene como resultado que los niños hoy tiene más MIEDO que nunca, con ellos mismos y con los demás.

Este tipo de crianza se está llevando por delante aspectos tan vitales en el desarrollo de los hijos como la adquisición de autonomía, la capacidad de esfuerzo y el tiempo para jugar. También provoca familias estresadas, en especial, las madres, que son las que coordinan las múltiples actividades de sus hijos.

Este libro analiza, de forma rigurosa, amena y con humor, el fenómeno de los hiperpadres y  sus diferentes modelos (como los padres guardaespaldas o los españolísimos padres-bocadillo). También incluye un test para determinar si uno es hiperpadre y nos  propone, como alternativa,la práctica del “underparenting” o la “sana desatención”, que consiste en tener una paternidad y una maternidad más relajadas, con tiempo para estar en familia, sin mil planes por delante. Tiempo para que los hijos jueguen y, ¿por qué no?, se aburran; para que prueben, se equivoquen y vuelvan a probar y adquieran responsabilidad y esa autonomía necesaria para su existencia. Pero sobre todo, lo más importante es que debemos confiar en ellos.

Acaba de publicar el libro “Hiperniños: ¿hijos perfectos o hipohijos?”; donde profundiza en las consecuencias de la hiperpaternidad.